Mantendrás un fork de un repositorio open source actualizado con su upstream, sincronizarás tus branches limpiamente, y evitarás la trampa común de dejar tu fork derivar semanas atrás.
Instalarás Git LFS, lo configurarás para un proyecto que incluye imágenes, video y archivos de diseño, migrarás cualquier binario existente y verificarás que todo funciona.
Tomarás un branch feature con commits work-in-progress desordenados ("wip", "more wip", "fix lint", "address feedback") y lo reescribirás en una serie limpia de commits atómicos lista para review.
Tomarás un branch feature que ha quedado atrás de main, le harás rebase limpio sobre el nuevo tip, resolverás cualquier conflicto que surja, y pushearás el branch rebased de vuelta a tu remote.
¿Por qué rebase, no merge?
Mergear main a tu branch feature produce merge commits extra y enreda la historia. Rebase reproduce tus commits sobre el último main.
Crearás un conflicto de merge deliberadamente, recorrerás la resolución y aprenderás las herramientas y patrones que hacen que los conflictos no sean intimidantes.
Al final de este tutorial habrás forkeado un repositorio open source, hecho un pequeño cambio en un branch feature, abierto un pull request, respondido al feedback, y visto tu trabajo mergeado.